Lanzamiento de la 5ta edición.

Como algunos habrán visto, estamos preparando la próxima edición del taller de lectura de poesía. Los participantes de la última edición (2011) no tienen que volver a inscribirse, pueden participar con sus mismos usuarios y claves del año pasado. Esperamos que nos acompañen una vez más.

Empezamos el 4 de junio y tenemos muchos autores por delante para leer!

Más información aquí

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Stella Maris Chuquel sobre Jorge Teillier

JORGE TEILLIER

(Lautaro, 24/6/1935-Viña del Mar,22/4/1996) Poeta chileno .

Su infancia transcurrió en el sur de Chile, en la Araucanía. Desde aquellos años, coincidentes cronológicamente con la Segunda Guerra Mundial, la vida cotidiana del autor estuvo marcada por el contacto directo con la naturaleza y una forma de entender la tradición capaz de articular en un mismo enfoque rasgos culturales, sociales e históricos chilenos, franceses y mapuche.

A los doce años comenzó a escribir prosa y poesía, considerando su primer poema “verdadero” escrito a los 16 años. Es a partir de allí que sus escritos comienzan a anticipar el universo poético que consolidaría en sus libros, un mundo plantado en el lugar que habitaba, con sus imágenes, colores, sonidos y sombras traspolados en el tiempo.

En 1953 JT emprendió viaje a Santiago para cursar estudios superiores en Historia, propiciando su constante vocación por rescatar la tradición y alimentar su creación poética. Allí conoció autores de la generación del 50, logró hacerse un nombre y de ese modo editar su primer poemario. El efecto que causó dicho libro genera que la crítica lo encumbre como uno de los pocos casos en la historia nacional en que un autor es capaz de presentarse consolidado en su primer libro.

En 1965 publicó “Los poetas de los lares”, ensayo que revisa la obra de todo un grupo de poetas que centraron su obra en la provincia, la infancia y el respeto por las tradiciones, inaugurando una importante vertiente de la poesía nacional, la poesía lárica o de los lares”. Este tipo de poesía, que trata sobre el origen o la frontera, corresponde a la ética y estética que fundó JT y que transmitió en toda su obra. Ahondando un poco más en este aspecto se puede mencionar que esta forma de entender y crear la poesía se caracteriza por la vuelta hacia el pasado, a un paraíso perdido en el cual lo cotidiano y lo amable contrastan con la modernidad imperante en la época, donde JT hace hincapié en la búsqueda de los valores del paisaje, de la aldea y de la provincia, del lar, donde confluyen imágenes nostálgicas de la infancia perdida. La conclusión de esta propuesta a través de una escritura sencilla, se basa en un retorno como mencionaba JT a “un mundo mejor”.

Después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, aparecen en la escritura de JT símbolos o indicios respecto de los 17 años negros que vivió Chile. Si bien con el correr de los años acentuó del tono autobiográfico de su poesía se permitió algunas confesiones como “la noche es mi mejor amiga” o “es mejor morir de vino que de tedio”

 

Más allá de su biografía, y su generosa obra, elijo a JT, por cuanto siendo un escritor que nunca había leído, me ha generado una inmediata identificación con sus opiniones y escritura.

Leyendo datos sobre JT me impactaron sus particulares palabras:

…me parece que la poesía no puede estar subordinada a ideología alguna, aun cuando el poeta como hombre y ciudadano (no quiero decir elector, por supuesto) tiene derecho a elegir la lucha a la torre de marfil o de madera o de cemento. Ninguna poesía ha calmado el hambre o remediado una injusticia social, pero su belleza puede ayudar a sobrevivir contra todas las miserias. Yo escribía lo que me dictaba mi verdadero yo, el que trato de alcanzar en esta lucha entre mí mismo y mi poesía, reflejada también en mi vida. Porque no importa ser buen o mal poeta, escribir buenos o malos versos, sino transformarse en poeta , superar la avería de lo cotidiano, luchar contra el universo que se deshace, no aceptar los valores que no sean poéticos…

Inundada de ternura y nostalgia, la escritura sencilla de JT, la descripción de los lugares de su infancia, el sentir que uno ha pertenecido a las historias que cuenta o ha vivido situaciones similares, nos lleva a sentir hasta los perfumes que describe.

 

TRATEN DE DESPERTAR

…cielo de la hora de la novena / tan cercano que pronunciar un nombre podría romperlo,/ cielo en donde se hundían las palomas cansadas de la iglesia.

…nosotros que hemos visto el sol transformarse en un girasol negro.

…los desterrados… donde vemos todo próximo amor / como una próxima derrota, / toda mañana como una carta que nunca abriremos…

… en sueños nos reunimos para caminar hacia el País de Nunca Jamás / por senderos retorcidos iluminados.

 

LOS DOMINIOS PERDIDOS

…eran las estrellas eternas del cielo de la adolescencia.

En la noche apagaste las lámparas / para que halláramos los caminos perdidos.

Pues lo que importa no es la luz que encendemos día a día / sino la que alguna vez apagamos/ para guardar la memoria secreta de la luz.

Lo que importa no es la lluvia / sino sus recuerdos tras los ventanales del pleno verano.

 

EL VIENTO DE LOS LOCOS

Esta noche / sopla el viento norte/ el viento de los locos…

Sopla el viento de los locos y hace que tu cerebro se llene de agujeros… donde cuchillos y tijeras trabajan todo el día en tu corazón.

 

BAJO EL CIELO NACIDO TRAS LA LLUVIA

…esa luz que aparece y desaparece / en el oscuro oleaje de los años / lentos como una cena tras un entierro.

O el espacio del silencio…

…dibujar en la escarcha figuras sin sentido sabiendo que no durarían nada.

…atrapar una plumilla de cardo para detener la huida de toda una estación

…siempre podremos reunir sus recuerdos…

…siempre podremos estar en un día que no ayer ni mañana.

 

Sencillamente es el autor que más profundamente me ha conmovido, llevándome a paisajes de melancolía, con aroma a infancia, rumor de juegos, inocencia perdida y renovada a través del recuerdo, búsquedas de luz en la oscuridad, replanteos de tiempo.

 

SEPIA

 

Vivir en sepia

hilvanando recuerdos en la memoria.

Aliento de poesía

luego del vaso de vino tinto negado.

Morir en presente

renegando el futuro.

Volviendo…

Siempre volviendo…

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El trabajo final de María del Carmen Allegrone

Gente querida del taller:

Es la primera vez que participo de la experiencia y me gustaría compartir los logros:

*conocer la obra de poetas que desconocía totalmente, re encontrarme con los que sí conocía desde otro lugar.

*disfrutar  las producciones  de los participantes

*sentirme muy acompañada en la selección, compartimos el gusto.  Desearía que hubiera  más voces de mujeres poetas latinoamericanas en próximos talleres.

*contar con la presencia del poeta Gelman, tanto en su visita al país como en bambalinas del taller, esto sin duda habla de su generosidad y  su entrega.

*por esas cosas de la historia, algunos acontecimientos políticos y sociales tanto de la Argentina como de otros países de Latinoamérica se entretejieron armando una trama encarnada en la realidad, por ejemplo estar leyendo poetas chilenos y palpitar junto a los estudiantes que defienden la educación pública o escuchar las condenas a los genocidas en los juicios , y no olvidar que este taller se llama Paco Urondo y Gelman es el referente  que orienta estas lecturas y escrituras. Esto ha producido en mi emociones únicas, dado que he vivido la dictadura, se “de esos demonios”, entonces tiene otro color leer la voz poética sabiendo de luchas, de memorias y de reclamos de justicia por los tiempos de los tiempos.

*seguir metódicamente las lecturas indicadas, leer producciones, comentarios, discusiones, etc. Formaron parte de mi cotidianeidad. Esto lo celebro como un logro del Taller, su funcionamiento, sus coordinadores, las lecturas, los que producen, los poetas, etc.

*un sincero agradecimiento para todo este colectivo virtual que hizo posible un año más de  esta propuesta hermosa, creativa, comprometida y fecunda.

 

Les debo: escribir, comentar, vencer mis vergüenzas, no dejarme amilanar por el nivel de los demás, su experiencia, publicaciones, entrenamiento en el análisis de la obra poética, etc.

Animarme, perderle el miedo a la  poesía ya que lo mío va por el micro texto, micro ficción, micro relato , pero me tengo fe y no hay apuro. Mientras tanto leo sin parar, y garabateo versos sin exigencias.

 

Les envío un fuerte abrazo, que llegará sin duda  atravesando distancias. Mi silencio fue de letras escritas, pero siempre estuve acá, junto a Ustedes.

Tengo la sensación extraña de ir terminando un viaje fundacional por países que he conocido personalmente (Cuba, Chile, Perú, España, nuestros ríos de la Mesopotamia) pero esta vez el medio que me transportó fue la voz de los poetas y es como si los hubiera conocido por primera vez.

Propongo un equipaje liviano:

 

- rosas, cajitas con mariposas, que me regaló Dulce

-varios pares de zapatos para andar el tiempo que me ofreció Westphalen

-vientos, ramos de mirto, pájaros, girasoles, candelillas, liebres para tratar de despertar junto a Teillier

-el olor del río, la enramada, los monos, la primavera electrizada  , la densidad de los esteros, la poesía: hada feroz,  y mucho más de la selva de Madariaga que envuelve, enmaraña, nos pierde, nos abriga, nos sacude, nos mata, nos sueña, nos levanta, nos mira…

-el amor según San Juan, enigma, clausura sin llave, luz en la oscuridad, cánticos, hacer el amor con Dios, me mostró lo indescifrable, el misterio.

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María Ester Monke sobre Jorge Teillier

Jorge Teillier. Poeta.

Una piedra blanca de mármol lo nombra a él. El poeta de las palabras simples que rebelan la belleza escondida en lo cotidiano.

Como en ensueños una locomotora, la 245, me lleva por una vía imaginaria, desde aquí tan cerca del océano Atlántico atravesando la árida pampa, cruzando la cordillera hasta su pequeño pueblo en Chile, La Ligua.

Allí me recibe un niño que camina descalzo por los rieles del desvío de un aserradero y me cuenta que su padre le lee cuentos de hadas, mientras su hermano muerto escucha detrás de la puerta, en sus palabras descubro que lo importante es la memoria secreta de la luz y esa casa oculta en un recodo de los sueños.

Mi parte niña que ha habitado este territorio perdido y esta casa sola recobra las anécdotas de los antiguos y con cierta curiosidad y deslumbramiento absorbo el viento de los locos, aquel que decían los viejos soplaba del norte en el verano y en mi curiosidad asociaba con uno que otro loco típico del pueblo.

El color y la esencia de una flor de aromo, que al tacto se despelucha dejando una sensación suave en los dedos, es el primer anuncio de la primavera que amarillea el verde oscuro de los pinos del vivero y también se mezcla con el sol una tarde de domingo en la plaza de juegos.

Y cada otoño se me revela la tristeza de lo que no fue, la añoranza de lo que perdí, representa el hogar, los recuerdos y el silencio  de las calles desiertas que me enfrentan a la soledad.

Por todo esto elegí a Jorge Teillier, su voz, esas palabras que cuestan salir, se estiran, se contraen, la amistad y un vaso de vino en una mesa de un bar y   su forma maravillosa de escribir poesía.

También me inspiró esta poesía:

Teladas.

Comprendo que todo, son todos

que las diferencias las crea uno.

En nuestro egoísmo.

En nuestro orgullo.

En nuestra falta de fe.

Y me pregunto en que mundo andarás…

por esas nubes que desatan un fuerte aguacero

en una tarde cálida de verano.

O te contraes como esas hojas que en otoño caen

y dejan en soledad las ramas de los árboles.

Te busco en el viejo baúl dónde cada presencia

está en objetos envueltos en diarios amarillos.

Las preguntas ahuecan el alma

y las respuestas crean un vacío

del que cuelgan pequeños hilos

que remontan hadas invisibles.

Mis dedos se estiran buscando

“Teladas” en forma de palabras.

 

Palabras elegidas, palabras pensadas.

Palabras que no marquen diferencias.

Que no sean para guerrear.

Que no sean para sufrir.

Que no sean para morir.

 

Una voz lenta, que se estira trae palabras sabias

que recuperan mi país perdido.

Un alma de niño se deslumbra

Y de su mano brotan en el papel

esas palabras que sobreviven

contra todas las miserias.

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Silvia Loustau sobre Jorge Teillier

Si alguna vez
mi voz deja de escucharse
piensen que el bosque habla por mí
con su lenguaje de raíces.

J.T.

El poeta romano Ovidio (43 A.c.  ) en su obra Las  metamorfosis fue  el primero  en referirse  a  los Lares, hijos del dios Mercurio y Lara.

Se los representa bajo  la figura de adolescentes, con un cuerno de la abundancia en la mano y  vestidos cortos, como  corresponde a las divinidades ágiles.

Estos jóvenes representan las encrucijadas y la prosperidad; se  dice también que el Lar Familiaris era el protector de las familias.

La poesía de los lares, la búsqueda del paraíso perdido es la piedra angular de la obra de Jorge Teillier. Su poesía trasunta la melancolia del ayer, es una respuesta al desarraigo, el poeta se mostró crítico   con aquellos  escritores de su generación (´50) quienes abandonaban   las   tradiciones, buscando en Europa vivencias nuevas, como  si en su propia cotidianeidad  no  se hayase la voz  poética.

Teillier  se trazó una misión, desde sus primeros manifiestos, relativos a que “no importa ser buen o mal poeta, escribir buenos o malos versos, sino transformarse en poeta, superar la avería de lo cotidiano, luchar contra el universo que se deshace, no aceptar los valores que no sean poéticos” (Tellier, “Sobre el mundo”).

En su obra  se siente el perfume del sur chileno, de   su Lautaro natal, en la provincia de Temuco, donde los  mapuches  dejan su impronta, incluso me pregunto si el ánima de Lautaro, el líder militar mapuche no sostuvo, acaso, la mano a nuestro poeta.

Ese sur chileno donde:

En el pueblo/donde algunos me conocen/como el poeta cuyo nombre suele aparecer en los diarios, /paseo por la Calle Comercio/que ahora se llama Avenida Bernardo O’Higgins (Como en Santiago). /He comulgado con la tierra.

Voy a la Sidrería…y me saludan mis viejos compañeros de curso/

que sueñan con ser alcaldes o regidores o comprarse/ una citroneta. (Notas sobre el último viaje del autor  a su pueblo natal).

Lugar de barro y polvo era la aldea/ por donde trascurrían las estaciones de mortecinos pasos/ EL sol se desmoronaba como una torre de oro/ y la soledad buscaba su imagen de lluvia. (Memorias  de la aldea)

Una estética concentrada en versos directos, es la poesía   de la  aldea, de sitios donde la vida transcurre lenta, el ámbito rural donde   se esconden los Lares de Ovidio.

La lucidez soñadora  del presente que se escurre  del pasado, un pasado como un dios propio, esa  es la poemática de Teillier; quien ha sido comparado con D. Thomas  y con Vicente Huidobro.

En los  vagones de primera  y segunda, incluso de tercera clase/ se habían colado varios viajantes de grandes firmas comerciales…Me bajé y emprendí solo el camino de  los Sueños Polares (Aviso  a los Turistas)

¿Huidobro o Teillier?  Ese poema  corto es de  Huidobro, mas tiene  sabor  a Teillier.

En la antigüedad, la poesía tuvo un carácter ritual y comunitario, además de la religión, fueron surgiendo otras temáticas, como el tiempo, las labores cotidianas y los juegos. Teillier, que   se  nombra: borracho melancólico /guitarrista, lunático, poeta/ ha detenido  el tiempo Pertenece a todas las edades.

Él, como lo decía  Huidobro, tiene derecho  a ver la flor que cuida: La Poesía.

El cielo habla en un lenguaje  gris /y  callan la grave  voz del vino, /la leve  voz del té/ los espejos se fatigan / de repetir el nombre  de las cosas.  (El lenguaje del cielo)

Para mi la poesía es la   lucha    contra nuestro enemigo el tiempo y  en un intento de integrase a la muerte, de la cual tuve conciencia desde  muy niño, a v cuyo reino pertenezco., declaraba el poeta, una visión existencialista de la vida, pero  contrapone   que está tenida de tristeza, y no de desesperación; si es muy potente  el sentido de la fugacidad, de irse yendo  con cada  segundo que marca el reloj.

Esta noche duermo bajo un viejo techo, /los ratones corren sobre él, como hace mucho tiempo, /pero sé que no hay mañanas y no hay cantos de gallos, /abro los ojos, para no ver reseco el árbol de mis sueños, /y bajo él, la muerte que me tiende la mano.

(Bajo un viejo techo).

Poesía  contemplativa. M. Heidegger opina  que la contemplación acontece en diferentes grados del saber, alcanzando una claridad cada vez diferente, agregaría que  la contemplación se  alcanza  en estados  especiales del  artista, como un no estar en si mismo., la contemplación mística   que lleva a la obra.

Es así que lo cotidiano, como escuchar a los ratones, ver el cielo nacido tras la lluvia, la bodega triguera, brotan  de la contemplación, la contemplación del entorno  en Lautaro y que Teilleier lo convierte  transforma, alquimista, en  poesía.

va mi padre en su Dodge 30/por los caminos ripiados de la Frontera/hacia aldeas que parecen guijarros o perdices echadas/O llega a través de barriales/a las reducciones de sus amigos mapuches /cuyas tierras se achican día a día,/para hablarles del tiempo en que la tierra/se multiplicará como los panes y los peces/y será de verdad para todos.( Retrato de mi padre….)

Teillier nos invita a compartir el pan más simple- cocido en horno de barro- más sabroso, y tomamos  esa  hogaza intangible, sentados, para siempre con él, allá e el limite del mundo, y compartimos el pan de la palabra. Para siempre.

Silvia  Loustau- Noviembre 2007

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San Juan, algunos comentarios

Queridas y queridos talleristas, salud. He leído con gusto y atención los comentarios suscitados por mi primera intervención sobre San Juan de la Cruz y por la respuesta de Camila. Hay en ellos, en primer lugar, buenos poemas, referencias a la poesía y su lectura, a la religión, a la mística, y no podía ser de otra manera. Pero mi propuesta era y es leer en San Juan qué propone su quehacer poético. Nadie como él ha llevado el lenguaje poético a un extremo radical, a su imposibilidad, que necesita decirse y entonces dice lo que dice y dice lo que calla al mismo tiempo. Y de ese modo calla lo que dice. El gran poeta español José Angel Valente encuentra que en San Juan “la palabra poética se sustancia entre el entender y lo ininteligible, entre el decir y lo indecible, entre la extinción de la imagen y la plenitud de la visión”. Y antes dice: “destrucción del sentido, apertura infinita de la palabra”.

Que se lea a San Juan como un poeta místico o como un poeta erótico o como a cada quien lo toque, hay un hecho que abarca todas las visiones: la clase de composición de su escritura, lo que podría llamarse su “mester de poesía”. Así vemos a Aldana niña atrapada por la “musiquita” de los versos de San Juan. Mucho sabían de esto –mero ejemplo- los antiguos poetas árabes. Al-Farahudi (siglo IX) pensó que así como es imposible detenerse en el oro o la plata con que se forjó un anillo para apreciar su excelencia y la calidad de la labor, “también es absurdo, si queremos conocer el mérito y preeminencia de un lenguaje, mirar sólo el significado”. Son conceptos que San Juan suscribiría. En la poesía, el oro y la plata desaparecen por completo, sólo existe la joya.

De esto se trata, entonces, y entre otras cosas, de la música del verso, del ayuntamiento feliz de dos palabras que han hecho a un lado miles de otras bodas posibles, se alojan en los repliegues de la razón y despiertan territorios interiores que ignorábamos tener y por eso no teníamos. Cualquiera sea el asunto, el amor o la política, la experiencia religiosa o el otoño, la niñez o la injusticia social, el poema logra que se vea “lo inerte como vivo y hablando, y a los cuerpos callados, como claramente elocuentes”, dijo al-Yuryani (siglo X). El poeta es un artesano que trabaja con lo desconocido de sí mismo. El lector de poesía, también.

Queridos participantes del taller, les deseo suerte en los exámenes a quienes deban darlos, un buen fin de año para todos y aun mejor el año que se viene. Salud.

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Leonar Farías sobre Dulce Loynaz

“No sé si su condición de mujer, o la belleza de sus versos, o ambas cosas, son las que me inclinaron más a esta poeta, pero como uno no suele tener respuestas para todo, elijo a Dulce María Loynaz y a otra cosa. Entonces me dispongo a releerla y a recordar aquello de la “dulzura agreste” que caracteriza su poesía y que, en esas dos palabras, me remite a su voz femenina e intimista, poblada por imágenes de la naturaleza portadoras de una hondura y densidad que conmueve.

Me asombra y fascina la forma en que transita los mismos temas (obsesiones) que rondan en todos los poetas, apelando a dichas imágenes a las que con poca frecuencia acudimos los animales urbanos. En casi todos los poemas que tuve a mi alcance estaban presentes, creando con ellas un clima de ensoñación. El oficio del poeta en “Tú eres el agua oscura/que mana de adentro de la roca” en donde el yo lírico se interpela frente al desconcierto de lo que aparece escrito, o el “Hoy en ti la fatiga de un ala mucho tiempo tensa” el esfuerzo denodado para alcanzar lo que quiere/debe ser dicho. La dignidad de mujer en “que tus brazos me ciñan entera y temblorosa/sin que afuera se queden ni mi sol ni mi sombra” y también en el maravilloso Canto a la mujer estéril, sobre el que mucho hemos ahondado, con su: “¡Tú: la que estás/como un muro delante de la ola”, entre tantos otros conmovedores versos.

El amor, en ocasiones junto a la ironía que, como en el caso de Un amor indeciso, me recuerda al hombre pequeñito de Alfonsina pero de inmediato me devuelve a Dulce: “Extraño amor sin rumbo que me gana y me pierde,/ que huele las naranjas y que las rosas muerde…” La existencia, con su precariedad y sus dudas, presente en: “Yo soñaba con clasificar/el Bien y el Mal, como los sabios/ clasifican mariposas”; “Pasó volando…-había muchas rosas…-/y era buena la Vida todavía…” Agua, roca, alas, sol, olas, naranjas y las recurrentes mariposas y rosas, sobrevuelan y perfuman su voz, haciéndola una presencia visible en cada uno de sus poemas. Y en esa visión mía, debo decir que intuyo no un estado de contemplación, ni de éxtasis místico. Por el contrario, percibo una mirada activa de sucesivas vivencias, y cada una de ellas en estado de combustión, in crescendo, una pasión que fluye a golpes de imágenes y, en algunos casos, es reforzada con el uso de signos de admiración que, lejos de ser un desborde, aparecen como la impotencia de llegar a un final sin poder develar el enigma.

Algo de esto fue motivo de intercambio en el taller y tomo aquellas palabras de Camila cuando decía: “escribe (DML)…en una especie de urgencia contemplativa, de arrastre sensual hacia lo duro y lo pleno, previo al estallido celebratorio”. Luego Alejandro agregaba: “la belleza que se celebra es la misma que fatalmente pierde su batalla contra el tiempo”. Vuelvo por un momento al inicio, a la dulzura agreste, y no puedo olvidar que se trata de una poeta cubana, nacida en una tierra de naturaleza exuberante, rodeada de mar y habitada por gentes de sangre caliente. ¿Cómo no imaginarla presa de ese paisaje a ella con su poesía?, ¿cómo no asociar ese apasionamiento si esa sangre que corría por sus venas era caribeña? Hay, sin embargo, en DML un lenguaje sencillo, casi despojado, cuya potencia nace de su ritmo, de su música, su apasionamiento, sus convicciones, una especie de sentido de la Vida, o de mirada sobre el mundo, que se cuela en sus versos sin concesiones y, al mismo tiempo, sin patetismo, con una especie de dulzura honda que recorre paraísos y abismos.

En algún momento hemos traído al intercambio asociaciones con otras voces femeninas como Clarice Lispector y Marosa Di Giorgio y, si bien tienen sus puntos de contacto en lo femenino y en lo temporal, el análisis que hemos realizado de las obras de DML nos lleva a ver sus muchas diferencias. En mi opinión, con la primera su voz no dramática y con la segunda su menor frondosidad, su exuberancia puesta en la síntesis. Ni mejor ni peor, ya que admiro y me identifico con las tres, simplemente voces distintas. Por último no quiero pasar por alto sus ocasionales “invocaciones” que, en mi opinión, contribuyen a la pasión de su lenguaje y que, como toda pasión, tiene sus vaivenes. Me llamó la atención en el Poema I: “¡Dame, Señor, una de tus estrellas de nodriza para estos hijos de menguada madre…” como si la impotencia en el acto de la creación la condujera a invocar una luz divina que la alumbre, o por el contrario, otra vez en el Canto a la mujer estéril, una súplica casi sacrílega a un dios castigador en “¡Púdrale Dios la lengua al que la mueva contra ti,…”. En suma, un inicio atrapante que llama a seguir leyéndola e intentar conseguir sus libros porque, indudablemente, es una palabra que importa, otra voz de mujer que ha dado su aporte a la poesía de nuestro tiempo y la literatura de nuestro continente.

Dejé para el final un poema que creo no hemos leído en conjunto pero que para mi, además de ser bellísimo, en él confluyen muchas de las cosas que he intentado decirles.”

Está bien lo que está…

Está bien lo que está:

Sé que todo está bien.

Sé el Nexo.

Y la Razón.

Y hasta el Designio.

Yo lo sé todo,

lo aprendí en un libro sin páginas,

sin letras y sin nombre…

Y no soy como el loco

que se quema los dedos trémulos

por separar la llama rosa de la mecha negra…

Pasó volando y me rozó la frente…

Era buena la Vida:

Había rosas.

Unos minutos antes me había sonreído un niño…

Pasó volando y me rozó la frente.

No sé por dónde vino

ni por dónde se perdió luego pálida y ligera…

No recuerdo la fecha.

No sabría decir de qué color era ni de qué forma;

no sabría, de veras, decir nada.

Pasó volando… -había muchas rosas…-

y era buena la Vida todavía…

Leonor Farías

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Cecilia Ortiz sobre Dulce Loynaz

Leer a Loynaz ha sido una revelación, la conocía, pero no me había detenido a reflexionar o transitar sus poemas junto a ella.

Lo que sentí al leer para comentar trato de ponerlo en palabras, porque las imágenes aún me acompañan.

Como si la poeta fuera toda sangre en oleadas, en ola abierta, y me transportó con ella en un continuo ascenso y descenso por la espesura de su poesía, por el margen de su mano que delinea para nombrar.

Nombra para no perder la esencia. Su esencia fundamental. Mujer poeta, testigo del mundo, observadora “En silencio”

Su lugar en el mundo, una isla: no es lugar suficiente. Dulce María es más amplia que su terruño y no le importa si la escuchan, si vuela o se hunde o si se torna círculo de vida infinita. El mar, agua que regresa y regresa y vuelve a regresar, es su vida y su muerte. La ata y la desata, la devora.:¡Me come un mar batido por las alas/ de arcángeles sin cielo, naufragados!

Pero ella es poeta en vuelo alto y en su poema “Cataclismo”, la línea final “¡Yo me muero del sol!” me atraviesa, hace que sienta quebrarse mi equilibrio interior, que junto a ella perciba el mundo que atenaza y encierra mis ansias de ser pleno. Soy como Dulce María, tan solo espíritu, mi cuerpo se ha fundido en el cataclismo de pertenecer a la raza que asola el mundo y los que estamos sobre él.

“Si fuera nada más que una/ sombra sin sombras; que una intima/tiniebla de dentro para fuera”

Siento sus juegos, su dar por el opuesto lo que desea manifestar. “sombra sin sombras”; luz. El instante dramático de elegir, porque no es lo que dice lo que quisiera ser. Es la que regresa, la que escribe, la que de la “nada tibia” hace un milagro de imágenes. Sobre nada, palabras más palabras, malabarismos de poeta en fuga por el tiempo íntimo y a la vez compartido.

“Hay en ti la fatiga de un ala mucho tiempo tensa” Un ala tensa, fatigada del vuelo. La fatiga del vivir, de anochecer cuando amanece, de ser intenso ante las cosas cotidianas.

En la poesía la síntesis y en el espíritu de Dulce María, la enseñanza: Ser lo que somos. Humanos sin poder alzar vuelo. Lo alcanzamos siendo poetas.

Y la certeza de recuperar “La salvaje” que me habita. .

Son algunas de mis reflexiones, de mis pensamientos alocados en busca de sensaciones.

Tal vez, el resumen esté en el poema que dediqué a Loynaz. De ella obtuve el coraje.

A Dulce María Loynaz

“…y el que no ponga el alma de raíz,

se seca.”

D. M. L.

Enlazo letras

mientras bebo esa luz agua

de tu vaso ligado a mi mano.

En los olvidados muros abriste puertas

de sol en rebeldía

mi cuerpo las atraviesa y celebro

lo oculto de mi herencia.

Tu voz prolonga el camino

lo respiro    lo habito    lo revivo.

Iba con ropaje de vigilia

-mis vestiduras de pájaro austral-

sin evadirme de la asfixia

atrapada en dolores ajenos.

Has bautizado mi ímpetu sin alas

ya no hay fatiga ni abismos

ni razones impenetrables.

Soy pez que navega tus poemas

y juntas vamos en el mismo tren

por el íntimo tramo de una luna plena.

La noche -capullo de seda-

nos envuelve

(gota tras gota me regalas un sueño)

Nadie profana nombres inocentes.

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Un hasta pronto

Y se nos fue el taller….

Así es: terminamos una nueva edición de este querido espacio que ya va por su cuarta edición y esperamos retomar el año que viene (también esperamos que nos sigan acompañando como hasta ahora, con entusiasmo, calidez y tanto amor por la poesía).

Gracias a todos los participantes, gracias especialmente a Juan Gelman, que nos guía eligiendo a los autores, alentándonos a la distancia y retándonos algunas veces. Tambien un gracias enorme a todos los moderadores que ofrecen su predisposición y su tiempo para hacer que este espacio siga creciendo. En orden aleatorio: Camila Flynn, Alejandro Drewes, Lucas Adur y Jorge Fernández.

A partir de ahora empezamos a publicar los trabajos finales de ustedes, en el orden en que los fuimos recibiendo.

Sigan comentando!

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¡Ay, quién podrá sanarme!

Por si alguno no puede entrar, copio el cántico completo aquí. ¿Por qué están tan callados? Nos leemos!

Canciones entre el alma y el Esposo

Esposa

1. ¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido.
2. Pastores, los que fuerdes
allá por las majadas al otero:
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.

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